viernes, 15 de enero de 2010

VI

Xenoformo... palabra originada por la contracción del prefijo "Xeno" (extraño, extranjero) y el latín "Formica" (hormiga).

Hoy en día hablar de los xenoformos continúa siendo un tema de difícil trato. Las pocas comunidades supervivientes se hallan reducidas al primitivismo mas absoluto en algunos planetas férreamente controlados por divisiones enteras de Infantería Planetaria como recuerdo del terror que su nombre llegó a sembrar, y hoy la humanidad se desgarra en luchas fraticidas a lo largo y ancho de la galaxia entre tantos reinos, repúblicas, confederaciones y alianzas que solo enumerarlas ocuparía un volumen holográfico completo.

Pero no siempre fue así. El principio se remonta a los albores de la sociedad interestelar, cuando la humanidad entera se hallaba integrada en la Sociedad Planetaria, un ente político surgido en la vieja Tierra y en torno al cual giraban la totalidad de los aspectos de la vida humana en todos los sistemas colonizados. Al amparo de la Sociedad Planetaria, cientos de naves interestelares partían anualmente transportando miríadas de colonos, a los que el Sistema Solar se les había quedado pequeño, hacia sus nuevos hogares, que en ocasiones distaban tanto de su punto de partida que incluso con los potenciadores Shirkowsky (hoy pieza anticuada de museos astronáuticos) se podía tardar hasta 8 y 10 años en llegar a destino.

En contra de la creencia popular, la Sociedad Planetaria no daba a sus colonias total autonomía , más bien al contrario las mantenía fieles a la metrópoli mediante la presencia de la Infantería Colonial, germen de la actual Infantería Planetaria y que se encargaba de reprimir brotes nacionalistas propios de la situación de la época. Por ello, hablar de los tiempos de la Sociedad Planetaria en términos de felicidad y bucólica coexistencia es tan real como suponer que existió un Edén, un Adán, y una Eva.

Como se puede deducir por lo anteriormente expuesto, es una falsedad afirmar que la violencia xenofórmica sorprendió a una humanidad ingenua y desvalida como es universalmente aceptado. De ser así, la historia la habrían escrito ellos y nosotros seríamos los que habitaríamos en cavernas y vestiríamos pieles ignorantes de un pasado esplendoroso. Hoy podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la humanidad estaba preparada para la guerra, del mismo modo que lo habría estado dos millones de años antes cuando el hombre no era mas que un simio que recolectaba frutas y comía insectos gracias a su visión estereoscópica.

No; en contra de lo que se cree, el éxito inicial xenofórmico no fue su superior tecnología ni la sorpresa de su ataque, si no la propia desorganización humana fruto de la ultracentralización de la Sociedad Planetaria. Como muestra de ello sólo necesitamos mencionar que la noticia de la caída de Böhr, llegó a la Tierra dos años después de que se hubiese aplastado la última bolsa de resistencia humana.
Aunque si bien el factor que dio ventaja al principio a los xenoformos fue fundamentalmente su superior organización, lo que niveló la balanza de la guerra fue su error al subestimar la capacidad de adaptación de aquellas patéticas criaturas individualistas que vivían poco más de cien años y cuya productividad no se extendía mas allá de los sesenta, y es que un xenoformo vive una media de quinientos años (hablando en términos humanos) siendo productivo desde el mismo momento de su paso de crisálida a organismo desarrollado.

Los xenoformos se dividen en castas, al igual que las abejas, las hormigas (de ahí su nombre) o las termitas. Tienen una sociedad que podríamos calificar de piramidal, con un reina en la cúspide, a la que perfectamente se pudo haber llamado rey, pues los xenoformos son asexuados y genéticamente idénticos a su descendencia sobre la que ejercen una suerte de control mental. Este conservadurismo genético es el causante de que no halla diferenciación racial y de que la especie se halla mantenido a lo largo de millones de años si ninguna variación, por lo que su capacidad de adaptación es mucho menor que la humana. La reina controla mentalmente a toda su prole, incluido las nuevas reinas que genera. Dicho de otra forma, cada reina tiene a su vez una madre a la que es sumisa y esta otra que la controla, con lo que nos encontramos con una nueva estructura piramidal encabezada por una reina primigenia que tiene los atributos de un emperador pero cuyos súbditos son incapaces de rebelarse por que no tienen una autonomía mental absoluta. De todas formas, las reinas dejan a sus reinas hijas una parcela psíquica de independencia, lo que hace que éstas puedan tomar decisiones por su cuenta que son necesarias para el buen funcionamiento de las colonias pero que no pueden estar en desavenencia con los deseos de sus progenitoras. Por todo ello es más fácil pensar en la sociedad xenofórmica como un solo organismo cuyas células son criaturas claramente diferenciadas y que persiguen un fin común; el que les dicta la Reina Primigenia que actúa como cerebro. Por todo ello el crimen, la envidia y el castigo es algo que los xenoformos desconocen.

Hemos demostrado que las reinas son los pilares, el "sistema nervioso" de la civilización xenofórmica, la pregunta se hace obvia, ¿qué pasa cuando una reina le sobreviene la muerte?. Una vez mas, el modelo de organización es admirable. La progenie nunca queda huérfana, si no que pasa a ser controlada por la reina de generación inmediatamente anterior de forma temporal. Y digo de forma temporal por que en permanente estado larvario, cada reina tiene otra reina que se desarrolla por si a la señora de la colonia le pasa algo. Una vez desarrollada la larva, lo primero que hace es generar otra larva que toma su puesto e inmediatamente después asume el control de la comunidad.

Las reinas, como se pudo comprobar, son fabulosas guerreras, extraordinariamente violentas y sanguinarias, como lo son los soldados, que constituyen la casta inmediatamente inferior a la de la reina. Los soldados no son si no reinas estériles incapaces de procrear pero con un alto grado de iniciativa propia y físicamente mas desarrollados aunque incapaces de sublevarse, ya que están sometidos al mismo control mental que el resto de la colonia. Los soldados mas experimentados ocupan los rangos de poder mas altos solo por debajo de las reinas y los recién nacidos actúan como fuerzas de choque. Quizá se sorprenda uno con el término recién nacido, y es que los soldados abandonan su estado larvario conociendo todas las tácticas de combate y restándole solo el aprendizaje en el uso del armamento xenofórmico, mientras que un soldado humano necesita al menos dieciséis años de desarrollo físico y uno de entrenamiento para alcanzar una operatividad aceptable.

Finalmente la casta mas baja es la obrera, esclavos sin cerebro ni iniciativa y de corta pero intensa vida que se rigen por los designios de la reina y que sí son capaces de reproducirse pero solo para dar lugar a mas obreros. No obstante, se han descrito casos de comunidades aisladas sin reina ni larva consorte en las que obreros comenzaban a desovar huevos que al desarrollarse daban lugar a larvas de reinas. Hay que hacer notar que el número de obreros es directamente proporcional al de soldados, habiendo unos cien obreros por cada soldado que se encargan de la construcción y de la génesis de nutrientes para toda la colonia sin rechistar.

Es complejo describir a un xenoformo tipo. Un xenomorfo tiene seis apéndices, 4 patas y dos que actúan como brazos. Los primeros encuentros los describen como sin cabeza y con siete apéndices, 4 patas y tres actuando como brazos. Con el tiempo, se pudo comprobar que uno de los apéndices en realidad contiene terminaciones nerviosas que perciben el espectro electromagnético entre las frecuencias Ultravioleta e Infrarrojo cercano. Se sospecha que captan también frecuencias electromagnéticas en la frecuencia de microondas que usan para comunicarse entre ellos y se tiene la certeza de que son absolutamente sordos.

Los soldados miden en torno a dos metros y medio por dos de las reinas (que continuamente se hallan desovando, llegando a poner diez mil huevos diarios) mientras que los obreros no levantan mas de un metro del suelo.

La propia naturaleza de los xenoformos impide que en caso de muerte de la Reina Primigenia, la raza quede descabezada. La mencionada reina , no tiene (como mas tarde se descubrió) larva consorte, sino que en caso de fallecimiento, la reina mas anciana toma el control absoluto sobre la totalidad de la raza.

Queda así explicado el nivel de organización de los xenoformos. Lo que resulta mas difícil explicar es que sintieron los primeros soldados humanos que se enfrentaron a ellos al tener que luchar con unas criaturas físicamente superiores, disciplinadas , con superior tecnología y que del mismo modo que nunca se rendían, jamás tomaban prisioneros.

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